martes, 17 de enero de 2017

Biblioteca de Clásicos policiales de la Editorial Siruela

La editorial Siruela recupera clásicos de misterio en una nueva colección con nuevas traducciones y una edición muy cuidada. En su nuevo diseño predomina el negro sobre una ilustración colorida dotándolo de un aire de misterio.
En su colección Libros del Tiempo, vamos a encontrarnos la nueva Biblioteca de Clásicos Policiales, en la que vamos a encontrar títulos señeros del género, algunos inéditos en nuestro idioma y otros que llevan un tiempo descatalogados. 
La década de entreguerras, los años veinte y treinta del siglo pasado, se conocen en el mundo literario como la edad de oro de la novela policiaca y de detectives. En estos años se asentó las normas básicas de este género. La trama gira en torno a una investigación de un misterio. La labor del investigador consistía en clarificar y ordenar el cúmulo de evidencias y llegar a las últimas páginas del libro encontrando al culpable.
La serie se inaguró  con Un hombre muerto de la gran dama de misterio neozelandesa Ngaio Mars, que junto a Agatha Christie, Dorothy L. Sayers y Margery Allingham, fueron las reinas de la era de oro de la novela de misterio en lengua inglesa.
La obra transcurre durante un fin de semana en una casa de campo durante el periodo de entreguerras. Allí, en mitad del ajetreo de los criados, de los caballeros de esmoquin y de las hermosas damas vestidas de seda, el anfitrión, sir Hubert Handesley, ha ideado una divertida variante del popular pasatiempo de salón conocido como el Juego del Asesino. Sin embargo, nadie se ríe cuando apenas iniciados los preparativos se encuentran con el cadáver de uno de los participantes... Una colección de coartadas, un mayordomo desaparecido y un intricado rompecabezas de traiciones aguardan en la escena del crimen al inspector Roderick Alleyn, enviado por Scotland Yard para desenmascarar al principal intérprete del mortal divertimento.
Sigue con Muerte en la rectoría de Michael Innes, escritor de un buen número de novelas policiacas protagonizadas por el inspector John Appleby. En sus relatos todo transcurre con la máxima elegancia y discreción.
Desde el momento en que el rector del St. Anthony;s College aparece muerto en su biblioteca, el escándalo está asegurado, pues las únicas personas con motivos para asesinarlo ;una legión de excéntricos y grandilocuentes profesores; resultan ser aquellas que tuvieron la oportunidad de hacerlo. Los esfuerzos de sus colegas por ofrecer unas sólidas coartadas que sirvan a la vez para inculpar a sus enemigos académicos, así como sus particulares divagaciones intelectuales, harán que la tarea del inspector Appleby y el agente Dodd no resulte sencilla en absoluto, ya que nada en ese caso es lo que parece a simple vista, ni siquiera la muerte... Innes tomó como modelo el entorno docente de los antiguos colleges de Oxford que tan bien conocía para componer una esmerada trama detectivesca de corte clásico, a la par que una divertidísima burla de las costumbres de sus eruditos compañeros.
Las siguientes publicadas son Muerte de un aviador de Christopher St. John Sprigg y Misterio en blanco de J. Jefferson Farfeon que se desarrolla en época navideña. Dorothy L. Sayer calificó a este autor como “un insuperable maestro en el marco de las aventuras de misterio”.
En la velada del día de Nochebuena, una gran nevada obliga al tren de las 11:37 procedente de la estación londinense de St. Pancras a detenerse en las proximidades de Hemmersby. Decididos a no pasar la noche en el vagón, un ecléctico grupo de seis pasajeros decide desafiar las inclemencias del tiempo e intentar llegar al cercano pueblo. A mitad de camino, se ven obligados a refugiarse en una solitaria casa de campo que, a pesar del fuego encendido en la chimenea, el té para tres dispuesto sobre la mesa y el agua de la tetera todavía hirviendo, parece estar desierta. Atrapados por las circunstancias en ese reducido espacio, los viajeros intentarán desentrañar el enigma de la vivienda deshabitada y, cuando la tormenta finalmente amaine, de las cuatro personas que han sido asesinadas…

La recuperación de esta espléndida novela de intriga de ambiente navideño, desaparecida de las librerías desde hace más de setenta años, se ha convertido en un festivo e inesperado éxito editorial en el Reino Unido, resucitando así el interés de la crítica y los lectores por un escritor que Dorothy L. Sayers no dudó en calificar como «un insuperable maestro en el marco de las aventuras de misterio».

«Una trama ingeniosa y apasionante, repleta de agudos rompecabezas y geniales hallazgos, y resuelta con un variopinto elenco de entretenidos personajes».  DOROTHY L. SAYERS

George Furnace, prestigioso instructor de vuelo en el Aero Club Baston, muere en el acto cuando su avión se estrella en la campiña inglesa. Aunque aquellos que lo conocían están desconcertados, pues era un excelente piloto y el aparato estaba en perfecto estado, la instrucción forense archiva el caso con el veredicto de muerte accidental. Pero un inesperado visitante, el australiano Edwin Marriott, obispo de Cootamundra, que ha llegado al club para aprender a pilotar y poder así ejercer su ministerio en las zonas más remotas de su diócesis, sospecha que la verdadera historia es algo más complicada: podría tratarse de un suicidio o incluso de un asesinato. Junto con el inspector Bray, de Scotland Yard, el intrépido ministro tratará a toda costa de desenmascarar la verdad.
El propósito de Siruela es publicar al menos 4 entregas al año. Las próximas novelas van a ser publicadas en el primer trimestre del año. En enero nos vamos a encontrar con Un asesino en escena de Ngaio Marh y en marzo Una dirección equivocada de Elizabeth Daly.

Ya desde el propio título, el escenario de la acción queda perfectamente enmarcado: el asesinato que tendrá que investigar el infatigable detective Roderick Alleyn, que por casualidad se cuenta entre el público, tiene lugar durante la representación de una obra dramática. Cuando, en plena función, un arma de atrezo dispara una bala real, las tablas del teatro Unicorn se convertirán de pronto en la inesperada escena de un crimen. La víctima: un actor mediocre que trataba de alcanzar el estrellato mediante el soborno. Los sospechosos: varias de las víctimas de sus chantajes y dos recelosas compañeras sentimentales. Todos los elementos necesarios para arrellanarse cómodamente en la butaca y averiguar cómo acabará la función...

Si nos situamos en una lujosa mansión inglesa, hogar de varias generaciones formadas en la Universidad de Oxford, donde de pronto alguien aparece asesinado de manera misteriosa, tendremos la quintaesencia de la novela policiaca clásica. Pero si resulta que los herederos estudian en Yale y la propiedad se encuentra emplazada en el estado de Nueva York, lo más probable es que nos encontremos ante su distintiva y colorista variante estadounidense, creada en gran medida por Elizabeth Daly en los años cuarenta.

Una dirección equivocada comienza en Manhattan, donde el singular detective Henry Gamadge (bibliófilo experto en manuscritos y libros raros) recibe una carta que sugiere que algo macabro ha sucedido en el elegante hogar de los Fenway... Además de su dinámica y su bien resuelta trama, que satisfará con creces las expectativas de los puristas del género, lo que dota de un halo especial a esta novela es su mirada sobre una ciudad que entonces vivía, como proclamaba el New York Times de la época, «su más encantador momento». No en vano, se considera que Daly siguió la estela de escritoras como Jane Austen al ofrecer en sus obras una semblanza extraordinariamente reveladora de la sociedad del momento.

Hasta el momento yo he leído Un hombre muerto y Misterio en blanco. Las dos me gustaron y a las dos les di 3 estrellas en Goodreads. No descarto leer las que ya están publicadas y las próximas en publicarse. Me parece una idea muy buena por parte de Siruela para acercarnos a este género, un género entretenido y que nos depara tardes de sofá con una lectura amena.

Nos leemos,
Ayla

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