Cuchillo de palo es un
antes y un después en la obra de César Pérez Gellida, su novela más psicológica
y de carga sensorial más intensa hasta el momento, y descubre, no solo a un
gran autor de novela negra, sino a un narrador brillante y sobresaliente.
Segunda entrega de la trilogía
«Refranes, canciones y restos de sangre».
Tras ser apartado del Cuerpo, Sancho ha resuelto
dedicarse al suyo entregándose a los placeres de la carne en el lugar más
apartado de sí mismo que ha logrado encontrar. Pero no hay rincón donde
esconderse cuando es la desventura quien persigue.
Paralelamente, Erika, Ólafur y su nuevo
compañero, el arcángel redimido, Uriel, emprenden la obstinada persecución de
los miembros de la infame organización criminal conocida como la Congregación
de los Hombres Puros. Su objetivo no es otro que alcanzar la cúspide, pero la
escalada les deparará una serie de riesgos que ni siquiera han sido capaces de
evaluar.
En esta nueva entrega, Pérez Gellida nos arrastra
en un vertiginoso descenso a los infiernos para mostrarnos las grietas y
aristas que dibujan la cara oculta del ser humano. Cuchillo de palo se
revela como la novela más retorcida y sensorial del género Gellida.
Narrativa audiovisual llevada al
extremo.
César Pérez Gellida nació en
Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de
Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de
dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el
mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que en 2011
decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su
carrera de escritor.
Memento mori fue su primera novela que continuo
con Dies irae y concluyó con Consummatum est, una trilogía, Versos,
canciones y trocitos de carne, que ha vendido
casi 200.000 ejemplares. Ha recibido diversos premios entre los que se destaca
el “Premio Racimo de oro de la Literatura”, la “Medalla de Honor de la Sociedad
Española de Criminología y Ciencias Forenses” y el “Premio Piñón de Oro”.
Además, publicó Khimera un thriller ambientado en un “futuro realista”
que se sitúa entre los años 2037 y 2054.
Impresiones
Después de leer Sarna con gusto, mi primera incursión con este autor pues no he leído su trilogía anterior Versos, canciones y trocitos de carne, no podía dejar pasar esta nueva novela con el carismático inspector vallisoletano, segunda entrega de la trilogía Refranes, canciones y restos de sangre.
Intentaré
dar mis impresiones sin revelar nada pues merece la pena leer el libro con
pocos datos. Encontramos a Sancho a los pocos meses de la resolución del
caso anterior, el secuestro de Margarita. No está muy bien, está
inmerso en un proceso de autodestrucción en el que solo le importa beber,
jugar al póker, la cocaína y el sexo. Se ve inmerso en el mundillo de la trata
de blancas y la prostitución, sobre todo de chicas nigerianas que son engañadas
con falsas promesas para venir a Europa.
Por otro
lado, nos vamos a encontrar a Erika y a Ólafur junto con Uriel que
intentan desenmascarar a la Congregación de los Hombres Puros, una organización
de tipo masónico que está presente en todos los resortes del poder y que no son
tan puros como su nombre indica ya que están muy ligados a la trata de personas
y al negocio ilícito de las armas, las drogas, el juego... Su objetivo es
alcanzar la cúspide, saber quién está detrás de todo e intentar acabar con
ellos; para ello elaboran un plan para
adentrarse en el mismo epicentro de la organización, intentando averiguar la
próxima reunión, un acto de purificación, para acabar con todos.
Nos encontramos con una trama bien hilada, sin
cabos sueltos, ritmo ágil y con giros espectaculares que te dejan con la boca
abierta; y con un desenlace que hace que quieras más, que anheles la tercera
parte, En casa del herrero no pica,
que llegará en el 2017. Podemos encuadrar la novela en el género negro
tradicional cuando nos cuenta lo que le está ocurriendo a Ramiro y en los thriller
de acción cuando vemos la carrera que emprenden Erika, Ólafur y Uriel para
acabar con la Congregación de los Hombre puros.
La construcción de los personajes es genial, bien
estructurada y creíble. Tenemos a unos personajes principales que no pasan por
sus mejores momentos, no son héroes, cada uno tiene que cargar con su pasado,
pero logran que les cojas cariño y sufras por ellos, que empatices, que te los creas. Y los
personajes secundarios aunque están menos esbozados, también están muy bien construidos.
También es un maestro en la ambientación. Vamos a
dar una vuelta por Valladolid, Vigo, por
Nigeria y por Budapest, como si estuvieron nosotros mismos paseando por sus
calles.
En pocas palabras, la novela es absolutamente genial. El autor
logra que la novela te enganche desde el principio, que sufras con el descenso
a los infiernos de Ramiro; que piensen con los diálogos tan filosóficos de
Ólofur y Uriel; que temas por Erika con sus altos y sus bajos debido a su
bipolaridad. Vamos, que vivas la
historia como si fueras uno más.
No os
podéis perder la trilogía sobre todo si os gustan las novelas negras, negrísimas,
con humor, con acción, las que no te permiten un respiro en su lectura. Así que, si no has empezado a leerla, ya estás
tardando, porque no sabes lo que te estás perdiendo.
Nos leemos,
Ayla


